martes, 1 de noviembre de 2011

Amalia Molina

Tonadilleras y cantadoras de aires regionales
 
En las primeras décadas del XX subieron a los escenarios cantantes que alternaban en sus actuaciones el “couplet”, los llamados “aires regionales” y el flamenco. Algunas sobresalieron también por sus marianas. En las páginas que siguen rescataremos sus nombres.

Amalia Molina


Amalia Molina (Sevilla, 1881-Barcelona, 1956) fue la tonadillera más importante del primer cuarto del siglo XX. Conquistó y embelesó a todo tipo de públicos y triunfó en España, Hispanoamérica, Estados Unidos —llegó a actuar en Broadway durante 8 años seguidos—, Londres y París. Las gacetillas que glosaban sus actuaciones eran siempre un continuo piropo. La llamaron de todo: “chiquita de cuerpo, pero grande en gracia y gentileza”, “joya del Guadalquivir”, “canta con mucho ángel, viste irreprochablemente y presenta su trabajo con verdadero lujo”, “menudita, morenilla, graciosa y simpática, de ojos habladores y de rostro expresivo e inteligente” y, como entonces se decía, “reina de los cantos regionales”, “reina del regionalismo” y “reina del couplet”.

Amalia cuidaba con esmero los decorados que enmarcaban cada número —generalmente de Luis Muriel—, el vestuario —que se lo solían hacer en París— y por supuesto sus canciones.
 
Su repertorio, extenso y muy variado, cubría desde los aires regionales, especialmente cantos andaluces, asturianadas, pravianas, jotas, jotas valencianas, pregones (“El vendedor de boquerones”, “Pregón de las aceitunas”), hasta el flamenco (granadinas, tangos, soleares, bulerías, malagueñas, murcianas) y la canción de autor (Larruga, Yust, Soriano, Noir, Malé…) y, por supuesto, las marianas. Vean estas gacetillas:
    GIJÓN
Teatro Jovellanos.—El debut de la gentil y notable Amalia Molina fue un extraordinario éxito; la noche del sábado 10 de Octubre de 1912, en que hizo su aparición en esta villa, quedará grabada en el alma de esta artista como uno de sus mayores y más gratos recuerdos.
El Teatro, lleno hasta los topes, luciendo en taquilla el famoso cartelito de «No hay localidades» y la sala cuajada de un público selecto y distinguido, así encontré el Coliseo cuando fui a ver el debut de la genial y clásica artista sevillana.
Por falta de localidades ocupé un sitio en la escalera que conduce al patio de butacas, en donde ya había varias personas, entre ellas el saladísimo y chispeante poeta, Ludi, mi entrañable amigo.
Terminaron las películas, sonó el timbre, se levantó el telón y una salva de aplausos premió el trabajo de mi tocayo el notable escenógrafo Sr. Muriel, bien merecidos, pues el pintor nos hace contemplar en la realidad los hermosos paisajes que su hábil pincel trazó.
No habían terminado los aplausos al decorado, cuando la orquesta preludió los primeros compases de la hermosa canción «Alma Española», y apareció en la escena la clásica, la imponderable Amalia Molina; el público la ovacionó en tal forma, que ella estuvo varios minutos saludando al «respetable», que con tanto entusiasmo la recibía.
Nos cantó varias de sus creaciones, y en  todas era interrumpida por los aplausos y oles lanzados desde todos los ámbitos del Teatro.
Pero cuando la ovación llegó al delirio fue en el momento que con su estilo insuperable y propio brotaron de su garganta las armoniosas frases de sus «Marianas», en las que no hay quien la iguale; el entusiasmo era tan grande que Amalia se adelantó a las candilejas, y verdaderamente emocionada habló al público, dando las gracias por el recibimiento que se le había dispensado y saludando al pueblo de Gijón.
Yo conocía a Amalia, como artista la tenía y la tengo por una notabilidad; pero hoy me veo precisado a felicitarla como oradora, y así se lo hice presente cuando la saludé en el escenario, donde aquel manojo de nervios saltaba, y reía de contenta.
Amalia pasará después a Oviedo, donde trabajará en el Teatro Sanchís, no pudiendo ir a Avilés por los muchos compromisos que tiene pendientes.
BAMBALINA
Eco Artístico, 25 de octubre de 1912.

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López de Ayala [Badajoz]. Celebró su despedida la genial canzonetista Amalia Molina.
La última noche que se presentó en escena Amalia Molina, la sin rival intérprete de aires regionales, brindó a sus entusiastas admiradores lo mejor, lo más selecto de su repertorio.
Cumpliendo lo pactado con su público querido, Amalia Molina puso en sus granadinas, marianas, asturianadas y valencianas toda su alma de artista, y en varias ocasiones las lágrimas asomaron a sus ojos, como sintiendo separarse de quienes tales pruebas de cariño le dieron durante su actuación.
Porque el artista que siente el arte y por él y para él vive no siempre esta radiante de júbilo; ha de llevar por doquier con su figura enhiesta el pabellón que su renombre le hizo ostentar, siempre triunfante, y no detenerse en su camino, aunque a pedazos deje su corazón entre aquellos que la saludaron con entusiasmo y la despiden tristes, pensando en la estrella que brilló ante sus ojos y que, rutilante, surca el espacio volando a otras regiones.
Amalia Molina cantó infinidad de veces, salió a escena en número que perdimos la cuenta y los espectadores salieron del Teatro apesadumbrados al darse cuenta de que su voz soñadora, meliflua, no se oirá al día siguiente en el Ayala.
¡Es mucha artista Amalia Molina!
Saludémosla con efusión, deseando vuelva pronto a embelesarnos con sus canciones, que al salir de su boca producen el efecto de un conjuro.
Eco Artístico,  5 de agosto de 1913.

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LLERENA
El 13 del mes actual tuve el gusto de saludar a su paso por esta estación, después de terminar su tournée por Extremadura, a la genial canzonetista de aires regionales Amalia Molina.
Badajoz, Montijo, Mérida, Don Benito, Villanueva de la Serena, Zafra y Llerena han admirado su arte, gracia y simpatía, teniendo la dicha de oírle sus clásicas soleares, marianas, malagueñas, murcianas e infinidad de canciones que figuran en su extenso repertorio, que tan aplaudidas han sido, viéndose en la necesidad de prorrogar sus contratos con las Empresas de los pueblos antes citados.
Amalia Molina va altamente satisfecha del éxito que ha obtenido en Extremadura, llevando en su corazón el cariño y simpatías de esta región y en su cartera el compromiso de repetir su misma tournée el año que viene, empezando por Llerena.
Así deseamos se cumpla para volver a tener la dicha de admirarla.
Adiós; salud, suerte y muchos éxitos como este.
Eco Artístico,  25 de agosto de 1913.

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SANTANDER
Salón Pradera.—Amalia Molina la renombrada y prestigiosa canzonetista con estilo propio y arte maravilloso, actúa en este Salón, obteniendo a diario, por su excelente labor, ovaciones estruendosas.
En las marianas y jota aragonesa sobre todo, el entusiasmo de los espectadores llega al frenesí.
Amalia Molina posee un repertorio de canciones regionales verdaderamente estupendo.
Y lo interpreta con un gusto exquisito y una maestría extraordinaria.
Además presenta su número, en vestuario y decorado, con un lujo y propiedad intachables.
Eco Artístico,  25 de agosto de 1914.